Supercopa de España. Aplastamiento sin compasión
El Barcelona pasó por encima del Athletic de Bilbao en un partido en el que dominó de principio a fin. Ya en la primera mitad, dejó resuelto el pleiro ante un rival que se desmoronó.
Parecía prometedor el partido para el Athletic de Bilbao, tras un comienzo intenso en el que presionó la salida del Barca, le atosigó y le llegó a complicar la intención de proyección de un cuadro "Blaugrana" que consiguió rebajar la voluntariedad del club "Vasco". Eso ocurrió cuando emergió la figura de Pedri y de un buen Frenkie de Jong, que se unió al jugador "Canario" para ser eficaz en la construcción, algo que desarboló al cuadro de Ernesto Valverde, superado de forma amplia por un Barcelona, que apretó sin cesar hasta quebrarlo. El Barça fue un hurácán incontenible que remató 13 veces a portería (7 entre los 3 palos, 5 goles) y que tuvo un 80 % de posesión, consiguiendo resolver el pleito en la primera mitad en la que sentenció con un 4-0 lapidario. Fue un Barça, que presenta sus credenciales para ganar esta Supercopa.
Sin Lamine Yamal en el 11 inicial reemplazado por el joven sueco Bardghji, el Barcelona tomó velocidad de crucero a los 22` con el gol de Ferrán Torres, que martilló a placer a Unai Simón. A partir de ahí, el Barcelona fue incontenible, se comió a su rival ganándole el mediocampo y lo desbordó por las bandas con Raphinha y Bardghji más la llegada desde atrás de un Fermín, indescifrable. El propio Fermín, anotó a los 30` y dio paso a Bardghji que anotó el 3-0 a los 34` y a los 38` Raphinha, la gran figura del partido, que abrió su cuenta en el partido. 4-0 a los 38 minutos, asegurando el pase a la final con una exhibición que lo alejó de lo que fue el repaso que le dio el Chelsea, hace mes y medio. Claro, hay una gran diferencia entre sus dos oponentes.
En la segunda parte, el Barcelona, mantuvo su aceleración y anotó el 5-0 a los 52` de nuevo por intermedio de Raphinha, sellando una "manita" con la que conquistó un partido en el que parecía iba a tener mayor oposición por parte del Athletic, que sin embargo, desapareció cuando el Barcelona, se hizo con el balón y la avasalló con su velocidad de crucero. Por dentro y por fuera, fue incontenible y demostró que las palabras de Hansi Flick, de que el equipo iba a recuperar su mejor tono tras el traspiés ante el Chelsea, son una auténtica realidad. Éste Barça, afila sus colmillos para la final, con una exhibición colectiva brillante y una gran actuación individual de un jugador como Raphinha, que ha vuelto a demostrar su mejor versión de la temporada pasada. Fue un aplastamiento sin compasión.

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